Información aportada por el Museo Regional Dr. Adolfo Alsina - Para más datos, ingrese en www.museocarhue.gov.ar

El significado de Carhué
Carhué, en lengua Mapuche, significa "Lugar Verde", proviene de CARRE: Verde o verdor y HUE: Lugar o donde hay.

Un poco de historia
Durante la Presidencia de Nicolás Avellaneda, el Ministro de Guerra y Marina Dr. Adolfo Alsina diseña un plan de ocupación y avance sobre el territorio aborigen, que incluía a Carhué como bastión mapuche.
El plan de avance de la frontera interna consistía en ocupar los cinco lugares más importantes para el sistema económico aborigen. Italó (Sur de Córdoba), Trenque Lauquen, Guaminí, Carhué y Puan en la provincia de Buenos Aires. Una vez arribadas, las Divisiones debían construir un fuerte y los fortines necesarios para defender la posición. El plan también establecía la construcción de un foso, que la historia llamó La Zanja de Alsina, y que debía contener los arreos de ganado.
Carhué fue el lugar de mayor avanzada en la frontera de 1876 dado su estratégico emplazamiento. El jefe de la División Sud, Tte. Coronel Nicolás Levalle, lo ocupa el 23 de abril de 1876 y meses más tarde, el 21 de enero de 1877, funda oficialmente el Pueblo de Adolfo Alsina, en homenaje a su jefe y amigo. En 1949 se lo declara ciudad y se le devuelve su nombre ancestral: “Carhué”.

El significado de Epecuén
El Lago Epecuén tiene aguas extremadamente saladas que producen cierta sensación particular en la piel de aquellos que se acaban de bañar en ellas.
Diferentes interpretaciones de varios autores sobre etimología y traducción opinan sobre el topónimo Epecuén:
Latzina: 1º) Epu: dos. Cuel: mojones, dos mojones. 2º) Epe: casi. Cuel: límite, casi en el límite.
Zeballos: Viaje al País de los Araucanos, pág. 107: “Hay además otras grandes lagunas. Epecuel, vulgo Epecuén, de Epe: casi, y Cuel: límite, nombre que ha sido oportunamente aplicado. De Epecuén, tomando una línea al Oeste, al Sudeste y al Norte, los campos empeoran notablemente: de ahí que se le considere casi un limite que señala los confines del territorio esencialmente feraz”.
Cuyanito: Casi límite. Viene de Pi: casi, y Cuel: limite. Es el terreno que señala los confines del terreno esencialmente feraz”.
Flury: Epe: casi. Cuel: limite, casi limite.
Tello: Apéndice de Toponimia Araucana de La Pampa, pág. 151: “Epe”: casi. Cuel: límite, “casi el límite”. Con este nombre los indios querían significar que allí se dividían las tierras buenas de las malas”. En Toponimia indígena bonaerense, escribe: Epe: casi, cerca, próximo. Cuen (verbo), asa: casi asa.
Odaondo, Olascoaga, “casi asado”.
Milanesio, Perón:“der. de Epe: casi, y Cuen: asar, “casi asado”.
Leguizamón: interpreta Epecuén como deformación de Apulchen: “flor de ceniza”, y explica: “En esa laguna salobre lo característico es el salitral blanco que espeja a los rayos del sol y con la luz de la luna. Aquella mancha enorme de polvo blanqueando en torno de la laguna no debió pasar inadvertida para la sagacidad del pampa y no pudiendo representarla por medio de una palabra directa, buscó por comparación una cosa semejante que la comprendiera y dijo tal vez Apulchen: flor de ceniza. No tiene esto de antojadizo, de fantásico o de extraordinario?. No es acaso la idea que viene naturalmente a la imaginación de cualquier ser, al salvaje ignaro y al hombre educado, al contemplar el blanco del salitral?”, agrega Leguizamón contestando a objeciones de un contrincante.
Fernández: “La grafía que tenemos a la vista dice ‘casi asado’ (epé kuén). Kankán es también asar. Se han intentado otras etimologías como: epeconén, ‘casi dentro’ “.

La historia de Villa Lago Epecuén
Hacia 1876 Carhué y el Lago Epecuén eran prácticamente desconocidos, pues pertenecían a los dominios indígenas. Fue el 23 de ese mismo año cuando el Tte. Coronel Nicolás Levalle estableció la Comandancia de las fuerzas de la División Sud, sobre una de las barrancas del Lago, e inicio de inmediato la fundación de un pueblo, el 21 de enero de 1887, bautizado Adolfo Alsina, por el entonces Ministro de Guerra y Marina.
Sin embargo, la primera referencia del Lago Epecuén data de alrededor de 1770, cuando el Piloto De La Real Marina Pablo Zizur realiza un viaje en busca de sal a Salinas Grandes, es quién la descubre y la bautiza Laguna San Lucas.
Quiso el destino que San Lucas sea el patrono de la medicina. El primer análisis de sus aguas se produce en 1886, diez años transcurridos de la fundación de Carhué. El análisis fue realizado por un químico italiano que se maravilló por la riqueza mineral del Lago Epecuén, constatando que la salinidad era superior a la del mar en 10 a 1. Además recomendaba su explotación mediante ferrocarril para su uso doméstico y comercial.
A principios del siglo XIX el Lago Epecuén comienza a ser muy renombrado por las propiedades curativas de sus aguas. Los primeros pobladores y visitantes arribaban en galeras o diligencias, provenientes de Azul, 25 de Mayo, y en años posteriores desde Arroyo Corto, que era punta de riel. Todos concurrían maravillados por los comentarios de personas que conocían las propiedades acampando en sus orillas.
Luego el FFCC dará un gran impulso: en 1899 llega el ferrocarril Sud; en 1903 el Oeste con parada en Carhué y en Epecuén a 2 Km. del Lago; y en 1911Midland, desde Estación de Puente Alsina hasta Carhué.
En 1909 el Ministerio de Obras Públicas de la Pcia. De Buenos Aires le da un respaldo científico-médico a sus aguas milagrosas. A partir de allí, el interés y prestigio fueron creciendo, y se comienza a vislumbrar un gran futuro para el Lago Epecuén. Varios pioneros y visionarios efectúan obras cuyo fin es dar a los bañistas confort y servicios. El ritmo de crecimiento se hizo frenético, se construían hoteles de alta categoría, balnearios imponentes y enormes residencias privadas, a la par de la instalación de empresas extractoras de sal, barro radioactivo, fábricas de jabones a partir del fango, etc.
Los ’20 marcaron el inicio de un desarrollo impresionante: grandes hoteles dan comodidad y lujo a las familias adineradas que venían en búsqueda de descanso y de curas milagrosas. La Sociedad Anónima Minas Epecuén fueron, junto a la S.A. Balneario y Termas Mar de Epecuén de Arturo Vatteone, uno de los pioneros en la explotación. En 1922 se produce el primer loteo de tierras para la conformación de un pueblo y se lanzaron campañas publicitarias ofreciendo terrenos a orillas del Lago lo que daría inicio a la futura lago Epecuén, en las tierras que hasta entonces pertenecían a la Sociedad Mar de Epecuén de la cual Vatteone era presidente.
Conjuntamente con los balnearios que se instalaron en todas sus costas, incluidos en las márgenes mas cercanas a Carhué, se fueron creando hoteles y la gente comenzó a radicarse y conformar una villa turística. De esta forma, comenzó un ritmo frenético de construcción de hoteles de categoría internacional. Entre los primeros emprendimientos económicos se puede mencionar Mar de Epecuén (1921. fundada por Arturo Vatteone, quien construyo un fortín Museo para los turistas), Balneario y Termas “Minas de Epecuén” S.A. (1921), Balneario y Termas “Plage Hotel” (1922), Balneario Y Termas De Carhué, Termas Hotel y Balneario Bristol de Carhué (1923), Balneario y Termas de Epecuén S.A. (1924), Balneario y Termas Hotel “Las Delicias”, Balneario y Hotel “Gorostegui”, Balneario “Villa Sauri” y Hotel “La Clarita”.
Al lado de los hoteles comienzan a establecerse trabajadores y propietarios y así para 1930 la villa “Mar de Epecuén” o “Epecuén Ville” como se la nombraba, ya contaba con una iglesia en construcción, una escuela y todos los servicios de un pequeño pueblo.
A partir de allí la historia de crecimiento de la villa no cesaría: tres líneas ferroviarias tenían parada en Carhué y su lago. Las empresas promocionaban pasajes con descuentos, sumaban frecuencias y hasta instalaban oficinas de turismo en sus estaciones.
Villa Lago Epecuén llegaría a contar con 5.000 plazas hoteleras declaradas. Al año 1985 eran alrededor de 250 establecimientos dedicados exclusivamente al turismo que en sus mejores épocas, es decir en los 70 sumaban 25.000 personas por temporada estival.
Por más de 60 años el lago continuó con su problema ancestral: la falta de agua. Ésta truncó decenas de fabulosas inversiones dejando en la ruina a sus propietarios.
Los años ‘50 y ‘60 sirvieron para el afianzamiento del destino turístico comenzado en los veinte.
Ya en los ’70 y bajo la tutela del municipio se encara un proyecto ambicioso y que daría el esplendor máximo a la Villa. Se diseña y construye un complejo que constaba de una gran pileta de agua dulce a sus orillas y una serie de vestuarios, duchas y confitería a la vera del lago.
Por obras realizadas en el sistema de Lagunas Encadenadas comienza a verterse agua al lago lo que hace que se deba construir en 1978 un murallón para contener el ingreso del agua al ejido.
Así a medida que aumentaba el agua se levantaba y consolidaba el terraplén.
Un 10 de noviembre de 1985 el muro de contención que poseía más de 3.50 mts de altura sucumbió y poco a poco fue sumergiendo al pueblo y su rico pasado.
Al cabo de 15 días el pueblo estaba prácticamente sumergido por más de dos metros de agua.
La situación se intensificó y un par de años después el pueblo tenía más de 5 metros de agua. El pico máximo ocurrió en 1993 cuando en ciertos sectores del sumergido pueblo se midieron más de 10 metros.
Mientras tanto Carhué en 1989, pasado el shock, inicia su renacimiento con dos slogan que definen nuestros anhelos: CARHUÉ VUELVE y CARHUÉ, CAPITAL DE LA FÉ
El Lago Epecuén y sus propiedades renacen nuevamente.